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La tristeza…¿Para qué sirve?

La tristez una emoción más

La tristeza, como todas las emociones primarias, sirve para informarte que se ha producido un cambio, y que te tienes que adaptar a una nueva situación, y su finalidad es que te movilices, para volver al equilibrio.

El cambio que nos indica es que hemos perdido algo que considerábamos importante, y necesario.

Busca impulsarnos a soltar lo que se fue, para que pueda aparecer algo nuevo.

Si no sentimos tristeza, y se ha producido una pérdida, significa que no somos conscientes de que  una persona, o cosa que era importante para nosotros, ya no está, ya no forma parte de nuestro mundo.

Su finalidad es ser consciente de que una persona o cosa, ya no forma parte de nuestro plan de vida, y nos empuja a soltar nuestras expectativas, y construir una nueva realidad, aceptando la pérdida.

La tristeza, tiene un proceso, cuya duración viene determinada por la importancia que tiene el objeto, proyecto o persona que ya no está para nosotros.

Ese proceso recibe el nombre de duelo. Su duración depende de el valor emocional de lo que ya no está, y de las estrategias emocionales de cada individuo.

Cuando nos aferramos a la tristeza, esta se convierte en algo diferente, se transforma en sufrimiento.

El sufrimiento no sirve, nos estanca, no es adaptativo, nos impide vivir el presente y nos ancla en el pasado. No nos prepara para nada nuevo, nos mantiene en el pasado, y nos aleja de la realidad, y del entorno.

Aparece resentimiento, culpa, reproche, desconfianza….

Tenemos que trabajar la tristeza y el duelo, para no convertirla en sufrimiento


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Inma MArtínez

Inma MArtínez

Experta en coaching, comunicación y programación neurolingüística.

2 respuestas

  1. El primer paso es reconocer que la tristeza se ha enquistado y se ha convertido en sufrimiento. Una vez dado el primer paso, es aceptar el compromiso de realizar acciones para no seguir atrapado por ese sentimiento. Reevaluar la realidad, haciendo un esfuerzo consciente para modificar los pensamientos de pasado y repetitivos, que no nos permiten salir de la emoción. Comprometernos a soltar el pasado, buscando retos y metas del presente y enfocadas a futuro. Realizar actividades, acciones que nos alejen del ensimismamiento y el recreamiento en el pasado y lo que se fue.
    Es un transitar que con implicación y esfuerzo se consigue.

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