El síndrome del impostor

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EL SÍNDROME DEL IMPOSTOR, PERSONAS COMPETENTES SINTIENDOSE QUE NO SON SUFICIENTES

 

Es frecuente que en terapia me encuentre con personas competentes, válidas e incluso brillantes, que sufren el síndrome del impostor.

Piensan que están ocupando un puesto o realizando una labor para la que no están suficientemente cualificados, o que no lo realizan con la calidad que requiere la tarea.

Son personas que tienen un nivel de autoexigencia que le lleva a pensar que nunca son lo suficientemente buenas, que siempre les falta más conocimiento o destrezas.

El miedo a ser descubiertos, juzgados y evaluados los lleva a sobreesfuerzos innecesarios.

No tienen consciencia que el nivel de exigencia es interno y distorsionado. Que la perfección que quieren alcanzar es una cuestión de matices tan sutiles que sólo lo perciben ellos.

Se machacan, maltratan y tensan para intentar alcanzar unos estándares que no son ni valorados, ni percibidos por los demás. De bien, a muy bien, sólo es un matiz imperceptible.

 De entre el trabajo o la actividad bien hecha y la muy bien hecha, no hay diferencias para el observador, pero hay muchas horas del trabajo para quien se considera “impostor”.

El intento de no “ser descubierto”, convierte su desempeño en angustia, tensión y miedo.

En muchos casos, consideran que sus logros son una cuestión de suerte, piensan que no “han sido pillados”, que los demás no se han dado cuenta de sus carencias.

Personas exitosas, trabajadores y eficientes, que consideran que están realizando un mal desempeño.

Ansiedad, angustia, y miedo, todo ello por una visión distorsionada de la realidad.

Muchos han recibido en la infancia mensajes limitantes, en que se cuestionaba su eficacia, eran comparados con otros, o tenían modelos de éxito idealizados.

La mejor forma de romper este círculo de angustia y satisfacción, es siendo consciente de la distorsión y renunciando a la perfección. Bajar las expectativas ante las actividades realizadas y aceptar los elogios, y trabajar con las creencias limitantes y pensamientos coercitivos.

Recuerda no necesitas saberlo todo para ser bueno en tu desempeño, suelta EL SÍNDROME DEL IMPOSTOR.

 

 

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Inma MArtínez

Inma MArtínez

Experta en coaching, comunicación y programación neurolingüística.

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